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martes, 31 de mayo de 2011

Mi adicción

Puede que te haya dicho que no estoy enamorada de ti, pero te aseguro que cuando te lo dije estaba muy confundida. Pero ahora, después de que haya pasado algo de tiempo desde que entré en dudas, me di cuenta que sigo adicta a tus palabras, a tu amistad aunque quisiera que fuera más que eso, a ti sigo adicta. Puede que ahora  no diga estar tan enamorada de ti como antes, pero sé perfectamente y de sobras que cuando te vuelva a ver, me volveré loca por tu mirada y sonrisa. Y aunque no lo quiera reconocer y puede que quiera olvidarme de ti, te sigo queriendo y no quiero que mi amor por ti acabe.

martes, 10 de mayo de 2011

Everytime we touch

Una historia más

Todos cuando nos enamoramos empezamos con una ilusión desmesurada, por haber conocido una persona como aquella, por ser como es, por haber sido capaz de robar nuestro corazón a pesar de los desamores por los que hemos pasado antes.
  
Cuando seguimos teniendo contacto con el ser querido, cada conversación es como un mundo nuevo, siempre se habla con una ilusión inexplicable, como el primer día en que le conocimos, que casi dábamos saltos de alegría.

El tiempo pasa, y con todo el amor que sentimos acabamos confesándoselo, aunque sabemos que corremos un cierto riesgo y que hay dos probabilidades: de que acepte nuestro amor, y lo más temido: que nos quiera solo como amigo/a.

Pero aparte de enseñarle su amor, también lo hacemos con la intención de que se dé cuenta de que alguien lo quiere por lo que es, no por lo que aparenta ni por lo que tiene. Que se dé cuenta de cuánto le queremos. Que se dé cuenta de cuánto nos importa. Que se dé cuenta de que es importante para alguien. Que se dé cuenta que hay alguien dispuesto a todo por su amor. Que se dé cuenta que posee algo muy valioso: el corazón de alguien que le ama.

Cuando esa persona solo prefiere nuestra amistad, se siente como si el mundo se nos acabara, como ver nuestro frágil corazón de cristal roto en mil pedacitos, como si nos quitaran el aire y todo aquello que poseemos. Pero decidimos ser valientes y seguir adelante. Lo aceptamos sin reproches y ni tan solo una lagrima deslizándose por nuestro  rostro, aunque estemos destrozados.

Lo que más se llega a desear en aquel momento es que jamás desaparezca de nuestra vida. Incluso para asegurarnos le haríamos prometer que nunca nos abandone. Entonces, lo único que ha vuelto a dibujarnos una sonrisa, fue justo él/ella, prometiéndonoslo.

A la siguiente conversación todo fue como si no hubiera pasado nada. Nuestro mayor deseo se cumplió: que a pesar de todo, nada cambie.

Poco a poco llegamos a la conclusión que él/ella se olvidó de todo, aunque nos imaginamos que lo más posible es que no sea así. Llegamos a creer aquello por los nuevos temas que surgen: empieza a hablarnos de amores, tal y como harían dos amigos. La reacción es disimular cuando aquellas situaciones nos afectan, como si no nos doliera ni pasara nada al escucharlo. Pero sabemos perfectamente que nos dolía más que las espinas de una rosa contra la piel. No nos quejemos porque sabíamos que luego él/ella tendría que evitar siempre sacar el tema para no hacernos daño, y al fin y al cabo no sería una amistad como queremos que sea: contarse todo como una amistad normal.

Pero aparte de esto pensamos que a lo mejor lo hace para ponernos a prueba: si reaccionamos mal seria obvio que estamos muertos por él/ella, y si reaccionamos bien, lo más probable es que piense que nos hemos olvidado de su amor. Es una decisión difícil porque no queremos ninguna de las dos opciones, no queremos que sepa que nos morimos por él/ella y tampoco que le olvidamos. Pero elegimos fingir porque así evitamos machacarnos a nosotros mismos, aunque sabemos que pronto acabaremos diciéndole, ya que nos hiere demasiado. Pero a lo mejor no es nada de esto, lo pensamos solo por el simple hecho al miedo de perderle.

Con todo esto quiero decir que nadie ha sido capaz de hacerme sonreír tantas veces en un solo día, al empezar el día viéndolo de otro modo, hacerme la persona más feliz con tan solo saber que estás ahí y hacerme creer de nuevo en el amor.

Esto ya no lo digo por mí, sino que es un consejo que también lo dará la vida con el tiempo: intenta apreciar lo que tienes y mucho más si lo que tienes es un amor. No lo pierdas, porque el amor es el sentimiento más puro, dulce, hermoso, agradable y todo lo que uno llegue a querer.  Aunque éste también trae sufrimiento cuando alguien no es correspondido, pero vale la pena porque solo así aprendes a amar de verdad. Y si es así, lo único que se pide es no perder a esa persona de ninguna manera.

Sueños vs realidad

En los sueños todo es tan bonito… Pero cuando despiertas y observas la realidad de tu alrededor, desearías dormir para siempre, solo para tener la vida que deseas tener.

Una simple ilusión

Aquellos momentos juntos, aquellas tardes observando los dos en la misma dirección, aquellas palabras, aquellos gestos… Hacen pensar lo mejor, pero te acabas por dar cuenta que todo era una ilusión del corazón.

No lo dejes para luego

Mientras puedas hacer que el momento se acerque mejor, no dejes nunca que venga por sí solo, porque podría ser que no venga.

Cosas de la vida


Hay ratos en los que estamos tristes y deprimidos, y creemos que no sabemos el porque de ello. Pero sí lo hay, simplemente son cosas de la vida. A veces nuestra razón de estar así es por todo, por cosas del pasado, del presente, del futuro… por cosas nuestras, de la gente, de nuestra familia, de lo que no hay y de lo que jamás habrá. 

La llama consumida

El olvido. El olvido es como el plan B. Cuando hay distancia y todo cambió, ya no es como antes, te das por vencido y buscas el olvido. Como buscar agua en un desierto. A pesar del fuego que arde en tu corazón, dentro de ti, sabes que lo mejor es eso. Poco a poco la llama se fue apagando, pero aun así, sigue teniendo una fuerza que jamás te lo imaginaste, igual que desde el primer momento. El plan B no saldrá victorioso cuando tú quieres y deseas, sino cuando lo decide el corazón.

El sentimiento de un 14 de febrero

Ese sentimiento de gritarle al mundo con todas las fuerzas todo lo que le amo, sin importarme lo que piensen, esas ganas de gritárselo a él mismo. Y al decírselo, las palabras se las llevó el viento. Es el día a día, el anhelo que le tengo, las ganas de que sea mío, las ardientes llamas de este amor que son como caballos salvajes, esa carita, esa personalidad suya, esa sonrisita, ese pelo, ÉL.

No te rindas


En un momento pensé que lo mejor es no obsesionarme, tampoco lo quiero hacer, porque luego me vuelves a “rallar”, además sé que él jamás querrá nada conmigo y, ¿por qué perder el tiempo pensando en él, si no me quiere como yo desearía que me quiera? No tiene sentido. Por eso, ya lo decidí. Me quitaré la venda de los ojos, la cual me dificulta ver el mundo exterior, la gente, a parte que no sea él.

Después de estar mal porqué no me ama como yo a él, me doy cuenta que el mundo no es tan negro como lo pintaba, que me queda una vida entera aún por disfrutar, que hay miles de cosas que aún tengo que conocer, experimentar y ver. Siempre que esté dispuesta a que me quieran, lo harán. Es cuestión del tiempo, siempre parece una dificultad, pero está para reflexionar, curar heridas, ayudar, entre muchas otras cosas, aunque a veces parece que lo único que hace es solo herir más.

Aunque a unos nos cueste más que a otros, ¡hay que ser optimista! ¡Sonríele a la vida! Aunque no sea tan agradable como querrías, piensa que hay personas que lo pasan peor que tú y que yo, y no tienen forma de cambiarlo. Nunca te des por vencido, porque si no fue, habrá algún porqué de ello aunque no se sepa, por eso ves a por otra oportunidad, y si tampoco parece ser la adecuada, pues ¡a por otra! Sigue hasta conseguirlo, por eso de los errores se aprende, y ¡así tienes experiencia para la próxima! No hay que desanimarse…